
n una ceremonia cargada de simbolismo realizada en el Estadio Nacional, el fútbol femenino chileno ha sellado un compromiso inquebrantable con su futuro. Este martes se constituyó oficialmente el Sindicato de Jugadoras de Fútbol Profesional, convirtiéndose en la primera organización sindical de deportistas mujeres en la historia de Chile y en una de las más grandes del país.
Un directorio con voz propia La asamblea de jugadoras eligió democráticamente a su primera directiva, la cual tendrá la misión de encabezar las negociaciones con los clubes y la ANFP:
- Presidenta: Javiera Moreno.
- Directorio: Fernanda Ramírez, Natalia Campos, Catalina Quezada y Camila García.
“La figura sindical nos permite dar un salto cualitativo: hoy contamos con reconocimiento legal pleno y capacidad real de negociación colectiva”, destacó Moreno, subrayando que tras lograr el 100% de los contratos, el próximo paso es profesionalizar la infraestructura y la visibilidad de la liga.
Apoyo transversal de autoridades El hito contó con el respaldo del Gobierno y organismos del fútbol. El ministro del Deporte, Jaime Pizarro, valoró la “legitimidad institucional” que adquiere la organización, mientras que la ministra de la Mujer, Antonia Orellana, celebró este paso como un proceso natural tras una década de lucha por la dignidad deportiva.
Asimismo, el SIFUP (Sindicato de Futbolistas Profesionales), representado por Fernando Cordero, anunció que trabajarán en una agenda común para que el trato de los clubes hacia las jugadoras sea equiparable al de sus pares masculinos.
De ANJUF a la consolidación sindical Este sindicato es el heredero de la labor realizada por la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol (ANJUF) desde 2016. Lo que comenzó como un grupo organizado frente a la inactividad de la selección, hoy se transforma en una estructura con protección laboral reforzada para sus dirigentes y un modelo de organización que promete ser replicado en otros deportes femeninos de Chile y América Latina.
Con este paso, las futbolistas chilenas dejan de ser solo deportistas para consolidarse como trabajadoras con plenos derechos, listas para construir una industria del fútbol más justa, profesional y equitativa.