Bienvenidos a una nueva entrega de los “Consejos del Profe”. En este caluroso enero de 2026, donde muchos están en plena pretemporada o participando en torneos de verano, es fundamental detenernos en dos pilares que suelen descuidarse: la hidratación inteligente y el manejo de la fatiga.
1. No esperes a tener sed
En esta época del año, un futbolista puede perder hasta 2 litros de líquido por hora de entrenamiento. El consejo del Profe es claro: la hidratación comienza dos horas antes del partido. Beber sorbos pequeños de agua o bebidas isotónicas cada 15 minutos durante la actividad es vital para evitar calambres y la pérdida de foco cognitivo (esa sensación de “no saber dónde estoy parado” al final del segundo tiempo).
2. El control de las cargas
Estamos en periodo de pretemporada, y el error más común es querer recuperar el tiempo perdido en una semana. Si vienes de un periodo de inactividad, aumenta la intensidad de forma progresiva. El Profe recomienda la regla del 10%: no aumentes más del 10% de la carga física (tiempo o intensidad) respecto a la semana anterior. Esto te salvará de los desgarros prematuros.
3. La importancia del sueño
El entrenamiento invisible es el que se hace en la cama. En verano, las noches son más cortas o hay más vida social, pero para un deportista, dormir menos de 7 horas en pretemporada es una invitación directa a la lesión. El cuerpo repara los tejidos musculares durante el sueño profundo.
4. Tip técnico: El control orientado
Aprovecha que los campos suelen estar más rápidos en verano. Practica el control orientado: que tu primer toque no solo detenga la pelota, sino que la ponga en dirección a tu siguiente jugada. Menos toques significan menos desgaste físico en el calor.
¡Sigan estos consejos y nos vemos en la cancha el próximo lunes!

