En el lanzamiento oficial de la Liga de Primera 2026, un nombre propio acaparó la atención más allá de los balones y las nuevas camisetas: “Apuestas Royal”. La marca ha irrumpido en el mercado nacional con una agresividad financiera nunca antes vista, convirtiéndose en el sostén económico de casi un tercio de los equipos profesionales en Chile.
Un imperio en las camisetas
Según el análisis levantado en el evento de lanzamiento, la inversión de este grupo para la presente temporada se estima en 6 millones de dólares. La marca no solo aparece como sponsor secundario, sino que ha tomado el control del pecho de las camisetas de 8 instituciones.
- Sponsors Principales: Audax Italiano, Deportes Concepción, Deportes Limache, Huachipato, Ñublense, Universidad de Concepción, Cobresal y Unión La Calera.
- Sponsors Secundarios: Everton, Palestino y Deportes La Serena.
¿Origen desconocido? La defensa de Milad
La gran polémica radica en la procedencia de estos fondos. Durante la ceremonia, se le consultó directamente al presidente de la ANFP, Pablo Milad, sobre las verificaciones realizadas a este grupo, que según informaciones de prensa tendría su base en la zona de Aragua, Venezuela, con sedes en paraísos fiscales como Curazao.
“La ley nos va a permitir hacer más verificaciones todavía; hoy no tenemos herramientas para llegar en profundidad”, fue la respuesta de Milad, quien trasladó la responsabilidad de fiscalizar el origen de los dineros a la Unidad de Análisis Financiero (UAF) y a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
La urgencia de regular
Para los expertos de la industria, el caso de “Royal” es el síntoma de una actividad que “necesita plata”, pero que opera en una falta de regulación alarmante. Mientras en el Congreso la Ley de Sociedades Anónimas sigue estancada por el intenso lobby, las casas de apuestas han pasado a ser el principal “salvavidas” financiero de clubes que, de otra manera, tendrían presupuestos inviables para el 2026.