El histórico capitán de la Universidad de Chile, José Rojas, puso punto final a su carrera profesional en un Estadio Nacional que se rindió a sus pies. En un partido homenaje que revivió la química del equipo campeón de la Copa Sudamericana 2011, el “Pepe” se despidió rodeado de figuras mundiales y compañeros que marcaron su trayectoria de dos décadas.
La jornada comenzó con una sorpresa: el “Titán” Martín Palermo fue el encargado de abrir la cuenta para el equipo de históricos (vestido de rojo). Sin embargo, la mística del 2011 despertó rápido y terminó sellando un categórico 7-1 a favor de los azules.
El regreso de los ídolos
La hinchada pudo disfrutar nuevamente de la vigencia de Diego Rivarola, quien se despachó un triplete, y de la clase de Gustavo Lorenzetti, autor de un doblete. Además, Marcelo Díaz —quien no podrá estar en el debut de la Liga por problemas físicos— se dio el gusto de jugar 20 minutos para acompañar a su gran amigo en el mediocampo.
El broche de oro
Como no podía ser de otra forma, el último gol del partido fue obra del festejado. José Rojas marcó desde el punto penal en los minutos finales, desatando la ovación de los miles de fanáticos que llegaron al recinto de Ñuñoa.
Visiblemente quebrado, el hombre que portó la “13” durante años entregó un discurso final: “Gracias a mi familia y a esta hinchada incondicional por permitirme vivir este sueño durante 20 años. Me voy con el corazón lleno”, sentenció el defensor, quien ahora inicia una nueva etapa fuera de las canchas.